viernes, 6 de julio de 2012

BREVE HISTORIA de la FABRICA TEXTIL AMAT de MONTE GRANDE 1938-1998

"Una Fabrica es mas que lo que se ve, es mas que sus maquinas, que sus edificios, una Fabrica es un proyecto, es una idea, que se va trasmitiendo y adaptando a través de generaciones, es un conocimiento que se acumula y crece. Una Fabrica no es lo que se ve, es un proceso en incesante cambio". 
Paso mucho tiempo desde que se tejio el ultimo metro de tela en AMAT y me pareció necesario reflexionar sobre su pasado y hacer un balance de sus sesenta años de historia, que en definitiva es la historia de la Industria Argentina.

Soy Joaquín Amat, Arquitecto, y acompañe la gestión de mi Padre Alfonso Amat Puig durante toda su Presidencia. Fui miembro del Directorio, responsable del área de Diseño, Marketing y Publicidad de las Sabanas Fiesta. Tambien dirigi el Departamento de Extension Cultural de Amat, el DECA. Cuando falleció me hice cargo de la Presidencia.

Amat llego a darle trabajo a 1300 familias de Monte Grande, fabricaba un millón de metros de tela por mes y durante años fue el principal contribuyente de Esteban Echeverría. Todos los que trabajaban, obreros, empleados, técnicos, directivos, eran vecinos, la mayoría hijos y nietos de familias que habían trabajado antes.

Los más jóvenes entraban de aprendices y los mayores enseñaban. Sus primeros maestros vinieron de Catalunya. Teníamos un Servicio Médico que también cuidaba de sus familias, fundado por el Dr. Pedro Dreyer. Daba créditos especiales para que pudieran construir sus casas y también otros beneficios sociales de los que fueron pioneros.

También la Fabrica tenia un área social que dirigía Doña Carmen Amat. Tenía Guardería, y creo "Vacaciones Felices", la Colonia de Vacaciones de Amat, que compartían los hijos de los trabajadores y trabajadoras de la Fábrica, con los vecinos. Todos aprendimos a nadar en su pileta



También fuimos pioneros en diseño e innovación tecnológica. Fuimos los primeros en estampar arte en sabanas. Fiesta, su marca insignia, fue muy conocida. AMAT de MONTEGRANDE llego a ser una de las Empresas Textiles más importantes del país.



Fueron años de mucho progreso, pero un día todo cambio. A fines de la década del setenta, con la irrupción del Neoliberalismo, empezó una larga crisis que poco a poco fue socavando las bases de nuestra economía y de nuestra cultura, la Cultura del Trabajo. Así empezó la decadencia de la Industria Argentina

Las fabricas fueron cerrando, quebrando y el paisaje se fue poblando de ruinas, de edificios abandonados, galpones oxidados, baldíos. Otras Fábricas, las más grandes, bien ubicadas, fueron compradas por Hipermercados, las demolieron, e instalaron su propia historia, y aquel pasado de trabajo y progreso se fue perdiendo en el olvido.

Amat cerro definitivamente sus puertas en 1998, después de haber trabajado veinticuatro horas por día, todos los días del año, durante sesenta años.





LA FABRICA YA NO ESTA PERO SU PROYECTO SIGUE VIGENTE

Con el fin de la fabrica se terminaron muchas cosas, se iba la obra de toda una generación, el legado de toda una época. Esa generación llego con los barcos.

Cada uno trajo su oficio, un conocimiento, una forma de hacer las cosas. Ellos trajeron una cultura, la cultura del trabajo. Era una época con baldíos y fabricas que hacer. En cada taller había alguien pensando, inventando, desarrollando. En cualquier lugar podía estar naciendo una gran idea, una gran industria. Amat empezó así.
Cuando la fábrica se instalo en Monte Grande en 1938, mi abuelo, Alfonso Amat Murtra, tenía un proyecto, una idea. Era catalán, Ingeniero, y había aprendido el oficio de su padre y de su abuelo en Vilassar de Mar,el pueblo donde nacieron.

La fábrica antigua en Cataluña había seguido creciendo, pero él quería volver a empezar. Y eligió Argentina, Monte Grande, un pueblo de campo en la Provincia de Buenos Aires, y entre los vecinos y el paisanaje, empezó la fábrica.

En aquella época era un gran progreso dejar el duro trabajo rural y trabajar en una fábrica y aprender un nuevo oficio.



La fábrica empezó como escuela. Todas las cosas que empiezan, empiezan igual. Lo primero es el oficio, es saber cómo se hacen las cosas. Se empezó enseñando el oficio. Primeros fueron maestros catalanes, después vinieron otros. Ese fue el primer paso.

Después ese conocimiento se fue acumulando, se fue perfeccionando, se fue trasmitiendo. Todo lo que se veía, las maquinas, los edificios, eran la consecuencia.

La fábrica era eso, la idea, el proyecto que le daba sentido a todo. Los edificios se ampliaban se transformaban, las maquinas también, pero la fábrica seguía siendo la misma, mantenía el mismo espíritu.
LA SEGUNDA GENERACION Desde el principio el Ingeniero Alfonso Amat Murtra, dirige la empresa acompañado por sus dos hijos, Jaime y Alfonso Amat Puig y su hombre de confianza Carlos Olive. Cuando mi abuelo fallece en 1959, Jaime sigue su camino y funda la fábrica de Motores Perkins y Alfonso, mi padre, continua dirigiendo la empresa familiar

Con el se hace cargo la segunda generación. Muchos hijos de los primeros operarios se habían formado y llegaron a ocupar los cargos más importantes de la empresa. A mediados de los 70 éramos más de mil familias viviendo de la fábrica en forma directa y muchas más en forma indirecta, fabricábamos un millón de metros de tela por mes.
En esa época en las fábricas éramos los primeros en enterarnos y en aplicar los últimos desarrollos tecnológicos, estábamos en el centro mismo de las innovaciones. También en nuestros laboratorios investigábamos y en los talleres se reformaban maquinas, se fabricaban maquinas, y se innovaban procedimientos, éramos parte de una cadena creativa, que generaba trabajo. En esa época la fábrica textil Amat era el principal contribuyente del partido de Esteban Echeverría.


Todos éramos de MONTEGRANDE o de los alrededores. Viajábamos todos los años a Europa a ferias de maquinaria, a investigar productos nuevos, a descubrir tendencias nuevas. AMAT crecía y el pueblo de MONTEGRANDE también. Fue un periodo de mucha expansión. Al espacio de la fábrica se le sumo el espacio de la marca.
Las marcas no nacían de una campaña publicitaria más o menos ingeniosa, eran el resultado de muchos años de trabajo. Eran una garantía de calidad. La fábrica siguió creciendo. FIESTA llego a ser, una de las marcas más conocidas del mercado. Fuimos los primeros en estampar arte y moda en sabanas, fue una revolución. Nadie lo había hecho. Fuimos los mejores. Exportamos a EEUU, a Europa, a Sud Africa, a Chile, a Brasil.
Todavía había más gente en fábrica, en los laboratorios, en las oficinas de control de calidad, en diseño, que en las oficinas de Administración. La fábrica era mucho más que la fábrica. Era una red integrada con proveedores, fabricantes de máquinas, colegas, clientes, y todos compartíamos el crecimiento. Los bancos también formaban parte de la red y financiaban su expansión. Cada uno tenía su tarea en esa cadena que generaba economía y trabajo. Cada uno era un eslabón indispensable y todos dependíamos de todos.

Aquel pedazo de campo se había transformado en una pujante industria y el pueblo de MONTEGRANDE ya era una ciudad. A la tejeduría inicial le habíamos sumado la hilandería, después la terminación, la estampería, los talleres de confección. Hasta llegamos a tener campos de algodón en la Provincia de Córdoba. Desde el algodón hasta la sabana envasada con marca propia. En todos los hogares había una sábana FIESTA.

Desde el principio el crecimiento de la fábrica estuvo íntimamente vinculado con el crecimiento de lo social. Desde que empezamos, la jornada laboral fue de ocho horas, aun antes de que fuera obligatorio y solamente hacia horas extras el que necesitaba reforzar su sueldo. También la empresa daba créditos para que pudieran comprarse un terreno o ampliar sus casas.

También teníamos un plan de salud para toda la gente que trabajaba y sus familias que inicio el Dr. Pedro Dreyer funcionaba una guardería infantil y una colonia de vacaciones que fundo mi madre, doña Carmen, y ella se ocupaba de todo.
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La colonia de vacaciones se llamaba "Vacaciones Felices" y la disfrutaban todos los chicos de la fabrica y tambien los vecinos. Muchos de nosotros aprendimos a nadar en la pileta.
También teníamos cancha de futbol, equipo de futbol, camiseta, y un quincho grande donde hacíamos los grandes festejos.
También se donaban telas a hospitales y escuelas de la zona, y patrocinamos, con otros Industriales de zona, la creación del Instituto Tecnológico Llavalloll, ITILL, que formaba técnicos y profesionales que la pujante industria iba a necesitar.

AMAT mas que una empresa familiar era una empresa de familias de la cual todos nos sentíamos parte.
Y el proyecto siguió creciendo, así en 1978 nació ARAUCAN en Comodoro Rivadavia, una tejeduría de la más alta tecnología y más tarde en San Luis, el taller de confecciones RANQUELES. Un proyecto que había nacido en MONTEGRANDE se seguía desparramando por el país.
También a las telas para el hogar se le sumaron las telas para Moda, y bajo la dirección de Amparo Amat, fueron ocupando cada vez más participación en la producción y el mercado. En la familia siempre fuimos muy creativos, años antes, nuestro hermano mayor Alfonso, había creado el Jután, una tela-insignia, que nos salvó de muchas crisis.

En esa época con las quiebras no se perdía nada. En aquella época cualquiera que tenía buena voluntad, trabajando podía progresar. El que quebraba era un sospechoso, o por lo menos un incapaz. Las maquinas no se perdían, seguían trabajando en otro taller, en otra fábrica, formando parte de otro proyecto, la gente cobraba su indemnización, conseguía trabajo, y seguía creciendo en el oficio. En definitiva, el único que perdía era el responsable del fracaso.
A LAS FABRICAS LAS DESTRUYERON DE ADENTRO

Pero de un día para otro todo cambio. La gran crisis empezó con Martínez de Hoz y la implementación del modelo económico Neoliberal que culmino con el Menemismo. Nos envenenaron, primero metieron la plata dulce y trajeron la especulación. La idea de que se podía vivir sin trabajar. Con él empezó la destrucción de la industria argentina, la destrucción de la cultura del trabajo.



Fue un virus perverso que se nos metió en la sangre y nos fue contagiando a todos. Empezaron los viajes a Miami, a comprar todo por dos pesos, ya no importaba perder el trabajo porque con los intereses de la indemnización cualquiera podía vivir mejor.



En las fábricas también se metió. Un día un contador demostró, que era mas negocio parar las máquinas y poner la plata a interés e importar, que seguir trabajando, y en los números tenía razón y muchos lo escucharon. La gente de fábrica empezó a tener cada vez menos importancia y la oficina de finanzas creció más en las decisiones. Se empezaron a cambiar las prioridades. El mantenimiento, la capacitación, el reequipamiento, el desarrollo de productos, no eran importantes. El negocio podía ser otro. Las oficinas empezaron a ser cada vez más grandes y los laboratorios más chicos.

Antes el progreso se veía. Eran las maquinas nuevas, era más stocks de materia prima, más horas extras, dibujos nuevos, pero después todo empezó a ser cada vez más abstracto.

Las alternativas de cualquier fábrica de salir adelante siempre fueron más o menos la mismas. Diseñar cada vez mejores productos, mejorar el servicio, cuidar la calidad, tener vendedores que se pongan la camiseta, sacarle el mejor rendimiento a las herramientas, a las marcas y al oficio.



Después empezó a cambiar. Aparecieron bandadas de gurúes, personeros de los bancos, sobrevolando a las empresas golpeadas por las crisis que ellos mismos habían creado. Ellos eran los representantes del nuevo mundo, de la nueva economía. Ellos eran el futuro. Nosotros los que todavía vivíamos de nuestro trabajo éramos reliquias del pasado.

Los bancos ya no confiaban en nosotros ni en nuestros proyectos, los nuevos bancos, los nuestros ya habían sido destruidos, limitados o corrompidos. A los nuevos ya no les importaban ni las ideas ni la trayectoria. Para ellos era un negocio más confiable la especulación y el consumo. Los que queríamos comprar una maquina nos encontramos con todas las ventanillas cerradas.

En ellos confiaba el nuevo poder. Sin ellos estábamos condenados a cerrar. Ellos ofrecían protección. pero la protección no es gratis. Se metieron en todas partes. Cobraron honorarios exorbitantes. La fórmula que aplicaban era simple. El problema era el costo, los cursos de capacitación, los controles de calidad, el departamento de diseño, el trabajo bien remunerado, que habían sido la clave de nuestro éxito, se empezaron a limitar, todo lo que no producía aquí y ahora no servía, y nos fueron ahogando de a poco.

Simultáneamente las oficinas se llenaron de asesores, auditores, financistas, lobistas, que empezaron a drenar todo el futuro de la empresa. De a poco nos fueron enfrentando entre nosotros. El buen cliente que nos había ayudado a crecer durante años, le convenía comprar productos importados, de mucha peor calidad, pero a precios irrisorios subsidiados en sus países de origen y al bajar las ventas también tuvimos que reducir las compras a nuestros proveedores, se cortó la cadena de pagos, y así esa alianza que nos había hecho crecer a todos durante décadas, la hicieron pedazos.

Tambien nos perjudico el proceso de deslocalización, que con grandes beneficios impositivos y crediticios nos forzó a desmantelar paulatinamente nuestra fábrica de Monte Grande. El negocio dejo de seguir la lógica industrial para encauzar el negocio a los beneficios impositivos y financieros. Antes la hilandería estaba a siete metros de la Tejeduria, cuando la trasladamos a Comodoro Rivadavia ese mismo hilado, antes de ser tejido los siete metros que separaban a los dos sectores se transformaron en casi 4.000 kilometros, y según los contadores, a pesar del aumento de costos, se podía ganar mucha mas plata. Despues esos beneficios fueron eliminados, pero el daño ya estaba hecho.

LA ULTIMA ETAPA

La crisis que había empezado a fines de los 70 se siguió agravando y en el 94, durante el Menemismo, la situación de la empresa y de toda la industria textil era critica.

En nuestro afán de estar siempre actualizados con la mas moderna tecnológica, en el 78, habíamos montado una tejeduría modelo con telares de última generación en Comodoro Rivadavia, también, en San Luis, un taller de confecciones, habíamos reequipado nuestra Estamperia y Terminación de Monte Grande e inauguramos un taller de fotograbado único en el país, poniéndonos, una vez más, en la vanguardia del diseño.

Al principio anduvo todo bien pero con la apertura irrestricta e irresponsable de las importaciones de países que subsidiaban sus productos, y el aumento de las tasas de interés, entramos en perdida. Los créditos que habíamos sacado empezaron a ser una carga cada vez más pesada y tuvimos que sacar nuevos créditos, cada vez en condiciones más leoninas, para pagar los viejos créditos y seguir operando.

Los Bancos, poco a poco, se fueron empoderando de la empresa, hasta finalmente intervenir en todas nuestras decisiones, bajo la amenaza de cortarnos el financiamiento. A los Bancos y sus personeros lo único que les importaba era el rédito inmediato.

AMAT se había presentado en concurso preventivo a fines del 93, y en el 94 presentamos un Proyecto de Reconversión que elaboramos con los profesionales de nuestra empresa, junto a nuestros proveedores y clientes de toda la vida. Todavía en nuestras plantas trabajaban más de ochocientas familias.

El proyecto fue aprobado por el 98% de los acreedores, todos interesados en que la fábrica siguiera funcionando, pero la justicia en un fallo, negligente o mal intencionado, nos decretó la primer quiebra, que después tuvo que ser revocada, pero implico el cierre de la fábrica durante cinco meses. También quedaron a la deriva la tejeduría ARAUCAN en Comodoro Rivadavia y RANQUELES, nuestra confección en San Luis. Cuando nos la devolvieron muchas de las maquinas estaban deterioradas, no teníamos agua, ni luz, ni teléfono. Pudimos habernos negado a recibirla en ese estado e iniciar un juicio millonario por los daños y perjuicios que nos había ocasionado, que seguramente hubiésemos ganado. Pero eso implicaba el cierre definitivo de la fábrica y con mi padre decidimos volver a empezar. Y empezamos devuelta y a los tres meses ya teníamos tres sectores en marcha y habíamos recuperado casi doscientos puestos de trabajo.



En 1996 muere mi padre asumo la responsabilidad de la Presidencia, en plena crisis. A los tres días de su fallecimiento, nos vuelven a declarar la quiebra y nos clausuran la fábrica otra vez pensando que íbamos a bajar los brazos.

El pedido de quiebra esta vez fue de un acreedor por 3.500 pesos-dólares, una cifra ridícula. Depositamos los 3.500, y nos tuvieron que devolver la fabrica que estuvo cerrada durante tres meses. Una vez más, sin agua, sin luz, sin teléfono, tuvimos que volver a empezar.



Convoque a todos los que estaban interesados en la continuidad de la Empresa, clientes, proveedores, obreros, empleados y transforme a la fábrica en Cooperativa. El proyecto, de alguna forma, era una vuelta al origen. La fábrica, desde que empezo, habia crecido gracias a la participacion de todos, integrando oficios, compartiendo conocimientos y experiencia.



Repensamos la fábrica, la desarmábamos, y la volvíamos a armar.

Tratamos de sumar a todas las personas, instituciones, que pudieran aportar ideas y trabajo. Monte Grande podía ser un banco de pruebas para investigar y desarrollar alternativas para el futuro del trabajo Argentino. Imaginar horizontes para que otros talleres, otras fábricas, que estaban pasando por la misma crisis, pudieran sumarse en la búsqueda de soluciones.

Apenas nos devolvieron la fábrica establecimos una nueva red de alianzas y nos asociamos con otros cooperativas, como las tejedurías de Jáuregui, herederas de Flandria, el viejo sueño de Jules Steverlynck, con CITA de La Plata, y también con los clientes y proveedores de toda la vida.



También organizamos un servicio de salud con atención y servicios gratuitos y en el verano pusimos devuelta la colonia de vacaciones, que había funcionado durante años en marcha, y las mismas madres cocinaban y los padres hacían de profesores de gimnasia. También organizamos una cooperativa de compra de alimentos y artículos de primera necesidad, una escuela de reinserción laboral con la escuela 403 de Esteban Echeverría, y en el fondo de la fábrica, donde hoy sigue funcionando el Campo Amat, hicimos jineteadas de potros para juntar fondos para la cooperativa.



El Proyecto de Reconversión de Amat fue diseñado por el equipo de Ingenieros Textiles del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial) dirigidos por la Ing. Patricia Marino, y el IPAC (Instituto Provincial de Acción Cooperativa de la Provincia de Buenos Aires) que participo activamente de nuestra transformación en Cooperativa. También la Facultad de Diseño Textil e Indumentaria de la Universidad de Arquitectura de la Ciudad de Buenos Aires se entusiasmó en ser parte de la Proyecto. Nosotros les dábamos un espacio en nuestra Planta de Monteg Grande y ellos colaborarían en la creación de una nueva Área de Diseño, desarrollo de nuevos Productos y Packaging. El Proyecto Integral estaba pensado para hacerlo por etapas, y que ellos mismos nos ayudarian a gerenciar.

El Proyecto estaba en marcha. Según sus propias estimaciones, hubiera podido generar quinientos puestos de trabajo y 3.500.000 pesos-dolares de beneficios por año, que aplicariamos en reinversion de maquinaria y tecnologia (hay copia del proyecto).

Nuestro Proyecto de Reconversión tuvo una gran repercusión en los medios de prensa, tanto nacionales como internacionales, como el Primer Canal Alemán, que hizo un documental que retrasmitió a toda Europa.



Tuvimos el respaldo de todo el espectro politico. El proyecto fue declarado de interés Municipal por el Consejo Deliberante de Esteban Echeverria, de interés Provincial por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, en ambos casos por unanimidad, y tambien fue declarado de Interés Cultural por la Secretaria de Cultura de la Provincia de Buenos Aires.

También participo la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas Zamora, el Obispado de Lomas de Zamora, la escuela de capacitación laboral San Bonifacio, el Hospital Santamarina, La Camara de Industria y Comercio de Esteban Echeverría, la escuela 403 de Esteban Echeverría con un plan de capacitación y reinserción laboral.





Finalmente a pesar de todo el esfuerzo que hicimos la fabrica Amat quebro. De un mazazo demolieron sesenta años de progreso, transformaron las maquinas, que hasta ayer habían estado produciendo cultura y trabajo en chatarra, vendieron las chapas de los galpones, los cables, vendieron todo, por nada.
Por ignorancia o codicia, un puñado de funcionarios judiciales, le daban fin a un proyecto que le habia dado trabajo y oficio a tres generaciones y que habia sido un orgullo de la industria textil argentina. Quien gano con la quiebra de AMAT?
Transformaron a hombres y mujeres, que había estado viviendo de su trabajo durante años, de un dia para otro, en desocupados. Se desperdició una experiencia pionera que pudo servir como modelo para otras empresas que estaban viviendo la misma situación.

Hoy en la vieja fabrica AMAT esta el Supermercado COTO. Y que quedo de PROTTO, en Llavalloll, nuestro proyecto mas querido, la incubadora de Proyectos de Amat?. Quedo apenas un cartel deshilachado de un PASEO DE COMPRAS....

PROTTO NUESTRO PROYECTO MAS QUERIDO
"Entraron en lo oscuro del baldío,
y miraron el cielo.
En un instante el vacío se lleno, 
el puente grúa, la balanza, la gente, 
se lleno de gente.
Los hermanos Protto empezaban."

En Protto, una vieja fábrica que había sido de los hermanos Protto, unos pioneros de la industria de LLavalloll, desarrollamos nuestro proyecto mas ambicioso. Ese espacio era la incubadora de proyectos de Amat. Reunimos los tres proyectos mas creativos de la empresa, Retex, un taller metalúrgico que se ocupaba de todos los repuestos de la fabrica, y que fabrico maquinas, como una continua de hilar que compitió con las de Suiza y Alemania. El taller de fotograbado, el mas avanzado del pais en ese momento, y responsable de todos los schblones y diseños de la fabrica. Y un taller de confecciones.

También teníamos un gran espacio,  independiente, acondicionado, vacío, donde podíamos desarrollar proyectos nuevos, experimentar con tecnologías, con nuevos productos, y también con otros modelos de organización. Cuando la experiencia era exitosas la podiamos trasladar a la fabrica o a alguna otra parte. El espacio se volvia a vaciar y podia empezar un nuevo proyecto.

En Protto empezamos a crear nuevas alternativas. En el taller mecánico empezamos a fabricar otros productos, rejas, herrajes, stands para exposiciones transitorias, y también creamos ETE, una empresa especialmente orientada a la reparación ambiental, la generación de energías alternativas, y diseñamos un modelo de invernadero que el INTA eligió para robotizarlo.

Tambien nos interesaron las nuevas tecnologias y el desarrollo de softwares aplicados a la Dirección. En  1984 con el Ingeniero Felix Baroni, Gerente de Amat, y Pablo Iacub diseñamos el ITD (Informacion Toma Desicion), un programa desarrollado para las PC (recien salidas) y que aplicamos al control de gestion y la toma de desiciones.


HISTORIA DEL DECA. En 1977 había fundado el Departamento de Extensión Cultural de Amat, el DECA y desarrolle un espacio independiente que nos permitiese vincularnos con otras ideas y con otros conceptos de organización. Las actividades del DECA, las inicie con Hector Medici y Niko Guland, presentando de una colección de Katagamis japoneses en el Museo de Arte Oriental y el lanzamiento de la linea de sabanas “Oriental”, después invitamos a reconocidos artistas, Clorindo Testa, Josefina Robirosa,Ari Brizzi, Rogelio Polesello, Alejandro Puente, Enrique Torroja, a diseñar, con los diseñadores, tecnicos y obreros de la fabrica, barriletes que remontamos en la plaza del Museo de Bellas Artes y tuvo el auspicio del Museo de Arte Moderno,
y de la Ciudad de Buenos Aires. Ese acontecimiento se transformo en la primera linea de sabanas integralmente diseñada por artistas a los que se sumaron Aldo Sessa, Nicolas Garcia Uriburu. Tambien, en el Museo de Arte Moderno, se hizo una gran muestra en homenaje a la imaginación de Julio Verne. Después inaugure Ficciones, una galería de arte, orientada al arte seriado, las instalaciones, la tecnologia y la comunicacion. Expuso el fotografo Facundo Zuviria, una de sus primeras muestras, Nora Iniesta, Juan Jose Cambre, Hector Medici, Smoje, Alfredo Prior, Nicolas Garcia Uriburu. En ese espacio me conecte con artistas e intelectuales, un universo que para nosotros, los que veníamos de la producción industrial, era casi lejano.
Despues lo conoci a al periodista y escritor Miguel Briante, nos hicimos amigos y transformamos la galeria en un espacio-media. Arriba, en el primer piso, la redacción de una revista y abajo, en la galeria, con la salida de cada numero, se mostraba información que no podia exponerse plenamente en un medio grafico. Las fotos que no se publican, los audios originales de las entrevistas. Ahí salieron los primeros números de la revista EL PORTEÑO, PAN CALIENTE y CERDOS Y PECES.

En los ochenta con el DECA empece a apoyar proyectos culturales mas alternativos. El Centro Cósmico La Paternal, el Centro Experimental de Video del Casal de Catalunya, la movida en los subsuelos de la galería Bond Street. En esa epoca nacia Canal Cero, un canal de video que fue registrando la historia.



EN AMAT NO TODO SE PERDIO, ALGO SE SALVO. MONTEGRANDE 2023

El caso de Amat es excepcional, en Amat no se perdió todo. Algo quedo. A la sombra de su Chimenea crecieron tres generaciones de Monte Grande, y sigue de pie.

A la Fabrica la compro Coto. Se instalo en uno de los edificios mas antiguos de Hilanderia, lo remodelo pero mantuvo su identidad.

La Fachada, las Naves de ladrillo, la Chimenea, esta todo igual, casi como si no hubiera pasado el tiempo. Hoy todo ese conjunto edilicio es uno de los pocos testimonios de Arquitectura Industrial que quedaron en Argentina.



También las dos manzanas de fondo, que estaban condenadas a transformarse en un baldío o en un negocio inmobiliario, se salvaron. Hoy son el Campo Amat, un espacio lleno de vida donde se organizan fiestas, recitales, ferias, y es un pulmón verde que disfrutan todos los vecinos.

Todo el conjunto en 2022 fue declarado Patrimonio Historico, y Cultural de Esteban Echeverria.

También se salvó su Historia. Hoy sigue viva recordada por los vecinos, por gente grande, por jubilados que trabajaron en Amat, y aun cuentan anécdotas, pequeñas y grandes historias, de los momentos felices que compartieron. Y también las escucharon sus nietos que son los que van a seguir recordándolas y contándolas.



PORQUE NO VOLVER A SOÑAR.

Muchas veces me pregunte qué haría Don Alfonso hoy. De lo único que estoy seguro, es que no estaría pensando en la vieja fábrica, estaría pensando algo totalmente nuevo. Miraría las Naves vacías, erguidas, y empezaría a soñar.

La vieja Amat deja un legado, un desafío. Hoy es un espacio abierto, vacio, esperando que una nueva generacion de Montegrande lo vuelva llenar con imaginacion, con sus propias ideas, con sus propios sueños. Porque no volver a empezar.



MURTRA y Cia, Can Civil, fundada por Inocencio Murtra en Vilassar de Mar, Catalunya. 1891

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AMAT de MONTEGRANDE fotos 1940 a 1970
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1940
1950
LA FABRICA 1940-1950 HILANDERIA
URDIDO Y ENCOLADO
TEJEDURIA
TERMINACION
REVISADO
CONFECCION y ENVASE
TALLER MECANICO
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1995/1996
1996/1998 La segunda quiebra
Los boletines de "GENTE de AMAT" de Septiembre de 1996 a Marzo 1997
/div> 1997/1998 LA COOPERATIVA
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