viernes, 6 de julio de 2012

BREVE HISTORIA DE LA FABRICA AMAT DE MONTEGRANDE

Una Fabrica es mas que lo que se ve, es mas que sus maquinas, que sus edificios, una Fabrica es un proyecto, es una idea, que se va trasmitiendo y adaptando a través de generaciones, es un conocimiento que se acumula y crece. Una Fabrica no es lo que se ve, es un proceso en incesante cambio. JOAQUIN AMAT 2013 Paso mucho tiempo desde que se tejio el ultimo metro de tela en Amat. Me pareció necesario reflexionar sobre la fabrica Amat en Montegrande, hacer un balance de sus sesenta años de historia de industria argentina. Ser Arquitecto me permitió tener una distancia, y ver la fabrica desde otro lugar. En la fabrica empece haciendo el mantenimiento de los edificios, después dirigi el departamento de Diseño, Imagen y Publicidad, y en 1977 empece el DECA, el Departamento de Extension Cultural de Amat, un espacio creativo que integraba el arte con el diseño y la industria. En el 94 me hice cargo de la dirección de la empresa.

LA FABRICA YA NO ESTA PERO SU PROYECTO SIGUE VIGENTE

Con el fin de la fabrica se terminaron muchas cosas, se iba la obra de toda una generación, el legado de toda una época. Esa generación llego con los barcos. Cada uno trajo su oficio, un conocimiento, una forma de hacer las cosas. Ellos trajeron una cultura, la cultura del trabajo.

Era una época con baldíos y fabricas que hacer. En cada taller había alguien pensando, inventando, desarrollando. En cualquier lugar podía estar naciendo una gran idea, una gran industria. Amat empezó así.

Cuando la fábrica se instalo en Montegrande, mi abuelo, Alfonso Amat Murtra, tenía un proyecto, una idea. Era catalán, Ingeniero, y había aprendido el oficio de su padre y de su abuelo en Vilassar de Marª, su pueblo de origen. La fabrica antigua en Cataluña había cumplido su ciclo y el quería volver a empezar. Y eligió en Argentina, Montegrande, un pueblo de campo en la Provincia de Buenos Aires, y entre los vecinos y el paisanaje, empezó la fábrica. En aquella epoca era un gran progreso dejar el duro trabajo rural y trabajar en una fabrica y aprender un nuevo oficio.

La fábrica empezó como escuela. Todas las cosas que empiezan, empiezan igual.
Lo primero es el oficio, es saber como se hacen las cosas. Se empezó enseñando el oficio. Primeros fueron maestros catalanes, después vinieron otros. Ese fue el primer paso. Después ese conocimiento se fue acumulando, se fue perfeccionando, se fue trasmitiendo. Todo lo que se veía, las maquinas, los edificios, eran la consecuencia. La fábrica era eso, la idea, el proyecto que le daba sentido a todo. Los edificios se ampliaban se transformaban, las maquinas también, pero la fabrica seguía siendo la misma, mantenía el mismo espíritu.

Vino con su familia, su mujer, Juana, sus cuatro hijos, Jaime, Dolores, Alfonso y Joaquín, casi adolescentes, y su querida suegra Teresa Carrau. Teresa Carrau era la madre de Juana y de Antonia, a las que había criado, desde muy pequeñas, viuda, en el mismo pueblo que había visto nacer a su marido, Miguel Puig Mir, marino, a su padre Andres Carrau, marino, a los padres de sus padres y también a los padres de Alfons, y de Pere Mir, los que se casaron con sus hijas. Teresa Carrau fue una mujer muy valiente, con casi 60 años le confío todo su patrimonio, que había administrado con prudencia durante décadas, a su querido yerno, dejo su pueblo por primera vez (para no volver nunca) y los acompaño para que pudieran cumplir su sueño. No fue el primero de su familia que habia emprendido la aventura americana, mucho antes en 1841, llegaba Juan Carrau y Ferrés, a Montevideo y planto sus primeros viñedos que aun cosechan sus descendientes. Algunos años mas tarde los hermanos Puig Mir inciaban su zaga en Guayaquil, Ecuador.

LA SEGUNDA GENERACION

Desde el principio Don Alfonso dirige la empresa acompañado por sus dos hijos, Jaime y Alfonso Amat Puig , y Don Carlos Olive. Cuando mi abuelo fallece en 1959, Jaime sigue su camino y funda la fabrica de Motores Perkins y Alfonso, mi padre, continua dirigiendo la empresa familiar

Con el se hace cargo la segunda generacion. Muchos hijos de los primeros operarios se habían formado y llegaron a ocupar los cargos más importantes de la empresa. A mediados de los 70 eramos mas de mil familias viviendo de la fabrica en forma directa y muchas mas en forma indirecta y fabricabamos un millon de metros de tela por mes.

En esa época en las fabricas eramos los primeros en enterarnos y en aplicar los últimos desarrollos tecnológicos, estabamos en el centro mismo de las innovaciones. Tambien en nuestros laboratorios investigábamos y en los talleres se reformaban maquinas, y se innovaban procedimientos, eramos parte de una cadena creativa, que generaba trabajo.

Todos eramos de MONTEGRANDE o de los alrededores. Viajábamos todos los años a Europa a ferias de maquinaria, a investigar productos nuevos, a descubrir tendencias nuevas. AMAT crecía y el pueblo de MONTEGRANDE también. Fue un periodo de mucha expansión. Al espacio de la fabrica se le sumo el espacio de la marca.
Las marcas no nacían de una campaña publicitaria mas o menos ingeniosa, eran el resultado de muchos años de trabajo. Eran una garantía de calidad. La fabrica siguió creciendo. FIESTA llego a ser, una de las marcas mas conocidas del mercado. Fuimos los primeros en estampar arte y moda en sabanas, fue una revolución. Nadie lo había hecho. Fuimos los mejores. Exportamos a EEUU, a Europa, a Sud Africa, a Chile, a Brasil.

Todavía había mas gente en fabrica, en los laboratorios, en las oficinas de control de calidad, en diseño, que en las oficinas de Administración.

La fabrica era mucho mas que la fabrica. Era una red integrada con proveedores, fabricantes de maquinas, colegas, clientes, y todos compartíamos el crecimiento. Los bancos también formaban parte de la red y financiaban su expansión. Cada uno tenia su tarea en esa cadena que generaba economía y trabajo. Cada uno era un eslabón indispensable y todos dependíamos de todos.

Aquel pedazo de campo se habia transformado en una pujante industria y el pueblo de MONTEGRANDE ya era una ciudad. A la tejeduría inicial le habíamos sumado la hilandería, después la terminación, la estamperia, los talleres de confección. Hasta llegamos a tener campos de, algodón en la Provincia de Cordoba. Desde el algodón hasta la sabana envasada con marca propia. En todos los hogares había una sabana FIESTA.

Desde el principio el crecimiento de la fabrica estuvo íntimamente vinculado con el crecimiento de lo social.
Desde que empezamos la jornada laboral fue de ocho horas, aun antes de que fuera obligatorio y solamente hacia horas extras el que necesitaba reforzar su sueldo para comprar un terreno, ampliar su casa o un crédito personal que le daba la misma fábrica.

También teníamos un plan de salud para toda la gente que trabajaba y sus familias, guardería infantil y una colonia de vacaciones. La colonia de vacaciones se llamaba "Vacaciones Felices" y la disfrutaban todos los chicos de la fabrica y tambien los vecinos. Muchos de nosotros aprendimos a nadar en la pileta. Tambien teniamos cancha de futbol, equipo de futbol, y un quincho grande donde haciamos los grandes festejos.
Tambien se donaban telas a hospitales y escuelas de la zona. Y Doña Carmen, mi madre, se ocupaba de todo. Tambien ayudamos a crear el Instituto Tecnologico Llavalloll,ITILL.

AMAT mas que una empresa familiar era una empresa de familias de la cual todos nos sentiamos parte.
Y el proyecto siguió creciendo, asi en 1978 nacio ARAUCAN en Comodoro Rivadavia, una tejeduría de la mas alta tecnología y mas tarde en San Luis, el taller de confecciones RANQUELES. Un proyecto que había nacido en MONTEGRANDE se seguía desparramando por el país. Tambien a las telas para el hogar se le sumaron las telas para moda, y bajo la dirección de Amparo Amat, fueron ocupando cada vez mas participación en la producción y fue uno de los proyectos de mas crecimiento y con mayor proyección de futuro.

NUESTRO PROYECTO MAS AMBICIOSO. En Protto, una vieja fábrica que había sido de los hermanos Protto, unos pioneros de la industria de LLavalloll, y que nosotros seguíamos llamando por su nombre, desarrollamos nuestro proyecto mas ambicioso. Ese espacio era la incubadora de proyectos de Amat. Reunimos los tres proyectos mas creativos de la empresa, Retex, un taller metalurgico que se ocupaba de todos los repuestos de la fabrica, y que fabrico maquinas, como una continua de hilar que compitio con Alemania y con Suiza. El taller de fotograbado, el mas avanzado del pais en ese momento, y responsable de todos los schblones y diseños de la fabrica. Y un taller de confecciones. Tambien teniamos un gran espacio acondicionado, vacio, donde podiamos desarrollar proyectos nuevos, experimentar con tecnologias, con nuevos productos, y tambien con otros modelos de organizacion. Cuando la experiencia era exitosas la trasladabamos a la fabrica o a alguna otra parte. Y volviamos a empezar con otro proyecto.
En Protto empezamos a crear nuevas alternativas. En el taller mecánico empezamos a fabricar otros productos, rejas, herrajes, stands para exposiciones transitorias, y también creamos ETE, una empresa especialmente orientada a la reparación ambiental, la generación de energías alternativas, y diseñamos un modelo de invernadero que el INTA eligió para robotizarlo. Protto, había logrado cierta autonomía, todos los sectores se autosustentaban y crecían. Llegaron a ser los únicos sectores rentables de la empresa.


HISTORIA DEL DECA. En 1977 había fundado el Departamento de Extensión Cultural de Amat, el DECA y desarrolle un espacio independiente que nos permitiese vincularnos con otras ideas y con otros conceptos de organización. Las actividades del DECA, se iniciaron con la presentacion de una colección de Katagamis japoneses en el Museo de Arte Oriental y el lanzamiento de la linea de sabanas “Oriental”, después invitamos a reconocidos artistas, Clorindo Testa, Josefina Robirosa,Ari Brizzi, Rogelio Polesello, Alejandro Puente, Enrique Torroja, a diseñar, con los diseñadores, tecnicos y obreros de la fabrica, barriletes que remontamos en la plaza del Museo de Bellas Artes y tuvo el auspicio del Museo de Arte Moderno,
y de la Ciudad de Buenos Aires. Ese acontecimiento se transformo en la primera linea de sabanas integralmente diseñada por artistas a los que se sumaron Aldo Sessa, Nicolas Garcia Uriburu. Tambien, en el Museo de Arte Moderno, se hizo una gran muestra en homenaje a la imaginación de Julio Verne. Después inaugure Ficciones, una galería de arte orientada al arte seriado, las instalaciones, la tecnologia y la comunicacion. En ese espacio me conecte con artistas e intelectuales, un universo que para nosotros, los que veníamos de la producción industrial, era casi lejano.
Con Miguel Briante, transformamos la galeria en un espacio-media, arriba la redaccion y abajo, en la galeria, se mostraba información que no estaba en el medio grafico. Las fotos que no se publican, los audios originales de las entrevistas, etc. Ahí salieron los primeros números de la revista El Porteño, Pan Caliente y Cerdos y Peces.

En los ochenta con el Deca empece a apoyar proyectos culturales mas alternativos. El Centro Cósmico La Paternal, el Centro Experimental de Video del Casal de Catalunya, la movida en los subsuelos de la galería Bond Street. En esa epoca nacia Canal Cero, un canal de video que fue registrando la historia. Tambien nacia el Cubo, un espacio conceptual, donde debuto Hermetica en el Centro Cultural Recoleta en 1988. En esa época con las quiebras no se perdía nada. En aquella época cuando cualquiera que tenia buena voluntad, trabajando podía progresar, el que quebraba era un sospechoso, o por lo menos un incapaz. Las maquinas no se perdían, seguían trabajando en otro taller, en otra fabrica, formando parte de otro proyecto, la gente cobraba su indemnización, conseguía trabajo, y seguía creciendo en el oficio. En definitiva el único que perdía era el responsable del fracaso.

A LAS FABRICAS LAS DESTRUYERON DE ADENTRO

Pero de un día para otro todo cambio. La gran crisis empezó con Martínez de Hoz. Nos enveneno, metió la plata dulce. Trajo la especulación. La idea de que se podía vivir sin trabajar. Con él empezó la destrucción de la industria argentina, la destrucción de la cultura del trabajo.

Fue un virus perverso que se nos metió en la sangre y nos fue contagiando a todos. Empezaron los viajes a Miami, a comprar todo por dos pesos, ya no importaba perder el trabajo porque con los intereses de la indemnización cualquiera podía vivír mejor. De un día para otro nos transformamos en financistas. Y todos empezaron a pensar en el dólar y a nadie le importo mas nada.

En las fabricas también se metió. Un día un contador demostró, que era mas negocio parar las maquinas y poner la plata a interés que seguir trabajando, y en los números tenia razón y muchos lo escucharon. La gente de fabrica empezó a tener cada vez menos importancia y la oficina de finanzas cada vez creció mas en las decisiones. Se empezaron a cambiar las prioridades. El mantenimiento, la capacitación, el reequipamiento, el desarrollo de productos, no eran importantes. El negocio paso a ser otro. Los créditos ya no eran para comprar maquinas eran para pagar créditos. Las oficinas empezaron a ser cada vez mas grandes y los laboratorios mas chicos.

Antes el progreso se veía. Eran las maquinas nuevas, era mas stocks de materia prima, mas horas extras, dibujos nuevos, pero después todo empezó a ser cada vez mas abstracto. Nadie entendía que la fabrica podía seguir creciendo, si se despedía a los que mas sabían, como se podía trabajar sin repuestos, como se podía descuidar la calidad, o seguir compitiendo sin diseño propio. Todo dependía del talento de contador para dibujar un balance, o de un crédito millonario que siempre estaba por llegar.

La alternativa de cualquier fabrica de salir adelante siempre fueron mas o menos la misma. Diseñar cada vez mejores productos, mejorar el servicio, cuidar la calidad, tener vendedores que se pongan la camiseta, sacarle el mejor rendimiento a las herramientas, a las marcas y el oficio.
Después empezó a cambiar. Aparecieron bandadas de gurues, sobrevolando a las empresas golpeadas por las crisis que ellos mismos habían creado. Ellos eran los representantes del nuevo mundo, de la nueva economía. Ellos eran el futuro. Nosotros los que todavía viviamos de nuestro trabajo éramos reliquias del pasado.

Los bancos ya no confiaban en nosotros ni en nuestros proyectos, los nuevos bancos, los nuestros ya habían sido destruidos, limitados o corrompidos. A los nuevos ya no les importaban ni las ideas ni la trayectoria. Para ellos era un negocio mas confiable la especulación y el consumo. Los que queríamos comprar una maquina nos encontramos con todas las ventanillas cerradas.

En ellos confiaba el nuevo poder. Sin ellos estábamos condenados a cerrar. Ellos ofrecían protección. Pero como en Chicago, la protección no es gratis. Se metieron en todas partes. Cobraron honorarios exorbitantes. La formula que aplicaban era simple. El problema era el costo, el costo eran los sueldos, la cantidad de gente, los stocks de repuestos o de materias primas. Los cursos de capacitación, los controles de calidad, el departamento de diseño. Todo lo que no producía aquí y ahora no servia, y nos fueron ahogando de a poco.

Simultáneamente las oficinas se llenaron de asesores, auditores, financistas, lobbistas, que empezaron a drenar todo el futuro de la empresa. De a poco nos fueron enfrentando entre nosotros. El buen cliente que nos había ayudado a crecer durante años, se transformaba en el culpable de no poder pagarle a los proveedores. Y así una alianza que nos había hecho crecer a todos durante décadas, por un cheque rebotado, se hacia pedazos.

LA ULTIMA ETAPA

En ese momento los intereses en pugna eran formidables. Ya muchos estaban apostando al negocio de la quiebra y había empezado el salvese quien pueda. La empresa se había presentado en concurso preventivo en el año 93, y presentamos nuestro primer proyecto de Reconversión.

Ese proyecto había sido elaborado por profesionales y con nuestros clientes y proovedores de toda la vida. Contamos con el 98% de los votos favorables a nuestra propuesta y teníamos los sueldos al día y todas las cuentas bancarias abiertas. Pero a pesar de todo un fallo Judicial, negligente y malintencionado, decreto nuestra primer quiebra, y nos clausuraron la fabrica.

Apelamos la quiebra y la tuvieron que revocar, la quiebra había sido mal declarada, pero nos habían causado un mal casi irreparable. Cuando nos la devolvieron, a los cuatro meses, muchas de las maquinas estaban deterioradas, no teníamos agua, ni luz, ni teléfono.

Pudimos habernos negado a recibirla en ese estado e iniciar un juicio millonario por los daños y perjuicios que nos había ocasionado el cierre y que seguramente hubiésemos ganado: Pero eso implicaba el cierre definitivo de la fabrica y con mi padre decidimos volver a empezar. A los tres meses ya teníamos tres sectores en marcha y habíamos recuperado casi doscientos puestos de trabajo. Mi padre me había delegado la conducción de la empresa y cuando fallece, a principios del 96, me hago cargo de la Presidencia. En ese momento no estaba en discusion quien era el dueño, todos compartiamos como unico objetivo mantener de pie nuestra fuente de trabajo. A los tres días nos vuelven a declarar la quiebra y nos clausuran la fabrica otra vez. El pedido de quiebra fue esta vez por pedido de un acreedor por 3.500 pesos-dolares, una cifra ridícula. Depositamos los 3.500, y nos devolvieron la fabrica. Una vez mas sin agua, sin luz, sin teléfono. En lugar de bajar los brazos, pensamos que era una oportunidad única para repensar la fabrica desde cero. Pusimos la fabrica en marcha una vez mas. Se convoco a los viejos operarios, a técnicos, a los que querían volver a trabajar. Y también nos juntamos con nuestros viejos clientes y proovedores, y con todos ellos empezamos la reconstrucción. Así cada uno de los espacios fue repensado. Con el IPAC y el área textil del INTI, el prestigioso Instituto Nacional de Tecnologia Industrial, diseñamos el plan de reconversion industrial. Ellos mismos se harian cargo después de gerenciar la puesta en marcha del proyecto, que según sus propias estimaciones podría generar quinientos puestos de trabajo y 3.500.000 pesos-dolares de beneficios por año. (hay copia del proyecto) Este proyecto se mantuvo en marcha durante cinco años y tuvo una gran repercusión en medios de comunicación tanto locales, nacionales como internacionales, como el caso del Primer Canal Alemán, que hizo un documental que retransmitió en toda Europa.

Desde el principio integramos a todas las personas, instituciones, que podían aportar trabajo e ideas. Tuvimos que enfrentar con imaginación los distintos problemas que iban surgiendo. Nos transformamos en cooperativa y con el respaldo del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires creamos una nueva red de alianzas que nos permitiese crecer.

Nos asociamos con otros cooperativas, como las tejedurías de Jauregui, herederas de Flandria, el viejo sueño de Jules Steverlynck, con CITA de La Plata, con otra cooperativa de Formosa que nos prooveia de algodón. Para los diseños nos asociamos con el Departamento de Diseño Textil de la Universidad de Arquitectura de Buenos Aires.

Tambien organizamos un sala de primeros auxilios y una farmacia con medicamentos gratuitos. En el verano pusimos la colonia de vacaciones en marcha donde las mismas madres cocinaban y los padres hacían de profesores de gimnasia. Un baldío se transformo en una huerta orgánica con capacidad para darle de comer a 200 familias. Y en el fondo de la fabrica organizábamos jineteadas de potros para juntar fondos para la cooperativa. En este proyecto participó el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), el IPAC (Instituto Provincial de Acción Cooperativa de la Provincia de Buenos Aires), cuyos especialistas diseñaron la reconversión industrial. La facultad de Diseño Textil de la Universidad de Arquitectura de la Ciudad de Buenos Aires. La Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Lomas Zamora, el Arzobispado de Lomas de Zamora, la escuela de capacitación laboral San Bonifacio, el Hospital Santamarina, la escuela 403 de Esteban Echeverría con un plan de capacitacion y reinsercion laboral. Y un agradecimiento especial a Luis Torres, a los vecinos de Montegrande y a todos los que acompañaron nuestra lucha.

El proyecto integral fue declarado de interés Municipal por el Consejo Deliberante de Esteban Echeverria, de interés Provincial por la Honorable Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, en ambos casos por unanimidad y declarado de Interés por la Secretaria de Cultura de la Provincia de Buenos Aires. A pesar de todo nuestro esfuerzo llego un nuevo pedido de quiebra de un escribano contratado por la justicia para hacer el primer inventario. Durante todos estos años nadie nos pedia la quiebra, ni una sola de las mil personas que habían trabajado y tenían todo el derecho de reclamar, ellos también apostaban a que trabajando se podían pagar las deudas. Tampoco nos pidió la quiebra ningun proovedor, todos querían que saliésemos adelante. Esta quiebra no pudimos levantarla, a pesar de todo tratamos de seguir, pero finalmente la fabrica se remato , y se dilapido un esfuerzo que podría haber sido ejemplo para muchas de las empresas que estaban viviendo la misma situacion.

lunes, 22 de marzo de 2010